I always tell people, “Spanish was my first language, but English is my native language.” This statement is usually met with curious looks. How can that be? I was born and grew up in the United States, but my parents were immigrants from Mexico. They taught me Spanish from birth, but as I grew up, I was surrounded by English, so I mastered English at a native level. Still, I grew up with proficiency in both languages, and that proficiency came with something I never expected. Language is not just about words in a vacuum. Language carries culture, identity and belonging.
Something I say in English can have an entirely different connation than something I say in Spanish. Something as simple as “the market”. In English it can mean the grocery store or a farmers market with soaps, candles, teas, and popcorn. In Spanish, “el mercado” conjures up vibrant images and smells of herbs, hustle and bustle, stands filled with tacos, sincronizadas, huaraches, and round blocks of cheese. One carries with it my American identity and one my Mexican identity.
As long as we are “a country of immigrants” there will, or should be a place for dual language stories. A large percentage of the population carries two cultures in their heart of hearts. Dual language books gives people, especially kids, a chance to express themselves, express the thoughts and emotions they experience in their two cultures, a voice.
Speaking two or more languages gives kids an edge in other ways. Research suggests that bilingualism strengthens memory, problem-solving, and focus. Dual language books support vocabulary and literacy development in both languages. And, for emergent bilinguals, it boosts comprehension and confidence in both reading and speaking.
Bilingualism supports family connections. My grandmothers and grandfathers, in fact, my father, didn’t speak English. The only way to communicate with them depended on me speaking Spanish. As a bilingual grandchild, I acted as a bridge between cultures. And as a bridge, I gained from the rich and varied life experiences of all my family.
Finally, bilingualism in books reinforces representation. This is something I never understood until I did author visits. After all, kids can relate to characters for other reasons rather than looks and language. They might have the same problem or personality traits. But when I walked into a school library full of diverse kids on repeated occasions and they gasped in awe that I could speak Spanish like them, it finally hit home that language is about more than just words.
Bilingual and dual language stories do more than tell a tale—they honor identity, enrich minds, and bring communities together. Encourage readers to explore and share bilingual books, especially with young readers.
“When a child sees their language in a book, they see that their voice matters.”
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Siempre les digo a las personas: “El español fue mi primer idioma, pero el inglés es mi idioma nativo.” Esta afirmación generalmente provoca miradas curiosas. ¿Cómo puede ser eso? Nací y crecí en los Estados Unidos, pero mis padres eran inmigrantes de México. Me enseñaron español desde que nací, pero al crecer, estuve rodeada de inglés, así que dominé el inglés a un nivel nativo. Aun así, crecí con dominio de ambos idiomas, y ese dominio vino con algo que nunca esperé. El lenguaje no se trata solo de palabras en el vacío. El lenguaje lleva cultura, identidad y pertenencia.
Algo que digo en inglés puede tener una connotación completamente diferente que algo que digo en español. Algo tan simple como “the market” (el mercado). En inglés, puede significar el supermercado o un mercado de agricultores con jabones, velas, tés y palomitas. En español, “el mercado” evoca imágenes y olores vibrantes de hierbas, bullicio, puestos llenos de tacos, sincronizadas, huaraches y bloques redondos de queso. Uno lleva consigo mi identidad estadounidense y el otro mi identidad mexicana.
Mientras seamos “un país de inmigrantes”, habrá —o debería haber— un lugar para las historias en dos idiomas. Un gran porcentaje de la población lleva dos culturas en lo más profundo de su corazón. Los libros en dos idiomas les dan a las personas, especialmente a los niños, la oportunidad de expresarse, de expresar los pensamientos y emociones que experimentan en sus dos culturas: una voz.
Hablar dos o más idiomas les da a los niños una ventaja en otros aspectos. La investigación sugiere que el bilingüismo fortalece la memoria, la resolución de problemas y la concentración. Los libros en dos idiomas apoyan el desarrollo del vocabulario y la alfabetización en ambos idiomas. Y, para los estudiantes bilingües emergentes, mejora la comprensión y la confianza tanto en la lectura como en la expresión oral.
El bilingüismo también fortalece los lazos familiares. Mis abuelas y abuelos, de hecho, mi padre, no hablaban inglés. La única forma de comunicarme con ellos dependía de que yo hablara español. Como nieta bilingüe, actuaba como un puente entre culturas. Y como puente, me beneficié de las experiencias de vida ricas y variadas de toda mi familia.
Por último, el bilingüismo en los libros refuerza la representación. Esto es algo que nunca entendí hasta que empecé a hacer visitas como autora. Después de todo, los niños pueden identificarse con los personajes por otras razones además del aspecto o el idioma. Tal vez tengan el mismo problema o los mismos rasgos de personalidad. Pero cuando entré en una biblioteca escolar llena de niños diversos en repetidas ocasiones y ellos se quedaron boquiabiertos al ver que podía hablar español como ellos, finalmente comprendí que el lenguaje es mucho más que palabras.
Las historias bilingües en dos idiomas hacen más que contar un cuento: honran la identidad, enriquecen la mente y unen a las comunidades. Anímate a explorar y compartir libros bilingües, especialmente con los lectores más jóvenes.
“Cuando un niño ve su idioma en un libro, ve que su voz importa.”